Ir al contenido principal

Entradas

Traga que no te has de llenar

Están libres los ávidos; gritan sus logros, ansían poder, buscan reflectores, se hacen notar, habitan en el futuro que no ha llegado. Están libres los ávidos; no se conocen sus penas, se muestran triunfando en el trabajo o en una singular foto en algun lugar de Europa.  Insaciables tragan los frutos de la dicha eterna que no los han de saciar. Sueñan con la vida eterna y apuñalan a traición a cambio de segundos de fama. Si tan solo escucharamos la voz de la infancia con nuestra adulta consciencia, se revelaría desnudo el enigma de esta efímera existencia.

El curso del sol

Me voy a la guerra a pagar la condena autoproclamada. Me atan los grilletes que me han elegido a justa medida, por la persona que recita versos en mi cabeza y me mira fijamente a través del espejo cada mañana.       En las áridas estepas de mi transcurrir cotidiano, los titanes úlulan con furia incontenida: claman por razones y victorias  que anhelan conquistar. Desenvainan la espada, atacán a traición mientras rechinan en sus propias cadenas también a medida.     De pronto reluce una chispa inusual, da luz a la penumbra entremedio del caos, refleja la casí traslúcida conexión al interior de los ávidos asuras hambrientos; es un hilo dorado que los interconecta con su compañero de armas y conmigo mismo.      En ese momento detengo la marcha, los tambores y clarin paran su canto.      Los grilletes se aflojan, acaba el día.    

Colección de la Muerte

Andamos por la vida esquivando a la muerte en un vano intento de cegarnos a lo inevitable. El origen del terror será quizá por aquella evangélica idea de la vida eterna o el narcisismo intrínseco del ser humano. Nada es eterno. La colección de muerte son los alaridos de mi alma al descubrir que existía, la celebración de aceptarla y vivirla. Al final, la muerte instruye al vivo para disfrutar su efímero momento de libertad terrenal. Número dos  Reflexiono sobre la muerte en calma consciente,  será el paso a un plano apagado y silente,  o una eterna luz con notas musicales angelicales. No me convence el olvido ni mundos celestiales. La encuentro en la rosa que pierde un pétalo,  la siento cuando deja de soplar el viento, la veo en las estrellas que brillan en el firmamento,  Me mira desde los ojos de mi abuela en su retrato. Está en cada instante, se siente en el aire,  pero no hay miedo al evocarla, ni firme negación al nombrarla.  Soy consciente; yo, ...

Liebre y Capibara

Devoraba Capibara las hierbas frente sus vecinos hambrientos. ¡Estos son mis campos! Les despreciaba en la cara. Liebre, furiosa, irrumpió en su madriguera una noche de luna nueva, con sus incisivos alargados perforó las carnes de Capibara engullendo sus entrañas y botando sus ojos de las cuencas. Andando en su piel, Liebre vociferó ¡Estos son mis campos!

Cuando dejé de creer en Dios

Cuando dejé de creer en Dios, vagué por los desiertos de la consciencia, buscando una rama de la cual asirme y no soltar, perdido en las noches eternas de lamentos que se alzaban al cielo reclamando por las certezas negadas y las riquezas no poseídas. En penumbra mi mente sedienta de fama andaba apenas con disciplina implacable, siguiendo el dogma tallado en la piedra que quien no lo cumpla termina en el infierno y quien al pie lo tomé le espera un bien eterno. Cuando dejé de creer en Dios, en mi corazón había crecido el terror al fuego y mis pensamientos se independizaban del cuerpo; formaban un ente externo repleto de ideas, pecados, bondad y malicia capaz de ruines fechorías entremezcladas con benevolencia. Andaba independiente de la cabeza, el monigote de carne que me constituye: un autómata convencido y permisivo con todo ánimo en la azotea. Cuando dejé de creer en Dios, escuché la tímida voz que me acompaña en la ventura e infortunio. La esencia mas pura de la singularidad hu...

Estado Transitorio

La experiencia de libertad y atención da pie a reconocerse en medio de la emoción; alegría y furia, indignación y júbilo, tristeza y calma: todas residen en esta singular humanidad que aclama por ser expresada.  Estado Transitorio  La supuesta experiencia,   vocifera dialecto irracional,  pide tributo en obediencia,  y es incongruencia abismal. La aclamada excelencia,  es lago de ansias rancias. Fanfarria de decadencia toca tus arteras falacias. Eres el necio rey de micenas,  nosotros tus cerdos de guerras, te embriagas del ego en batallas que a palos tendrás tus respuestas. Cuelgas orgulloso en tu pescuezo,  Medalla de falso metal precioso y alardeas tu andar venturoso  más ni en sueño surges victorioso  Sin el miedo de escudo, minúsculo,  Triste reducto de vil inmundicia  Alejado dos pies del trono tu culo Despiertas al ajeno repugnancia. Vives en estado de eterna paranoia,  de las chinches debajo de la falda, Si li...

Libertad IMSS

Veloz y rauda surcando el cielo, el águila representa la libertad. Sus alas en despliegue majestuoso, muestran su inagotable fuerza. Fortaleza incansable, lucha sin cuarteles, el águila es la protectora de mi pueblo por excelencia.  ... Libertad IMSS representa un grito de presencia ante lo censurado y marginado, un breve recuento de tolerancia y cariño,  ejercido por una Médica destacable que ejerce su profesión con compasión y amor. Antes de que sea cambiado a una versión literaria y hermosa, comparto mi versión, ganadora entre tantas para la publicación de Historias con motivo del Ochenta aniversario de mi tan querida institución.  Libertad IMSS En el primer atisbo de conciencia, entendí que era diferente de una forma especial. Me hicieron vestir de azul y ocultar las lágrimas tras una seriedad estoica e inamovible, pero no era Yo. La vida me orilló a ocultar mi inocente naturaleza entre las sombras, viviendo una realidad que no era la mía. El proceso fue difícil, el o...